mar 9, 2020
mar 9, 2020

El ganador se lleva todo: las consecuencias de la competencia en las apuestas

¿Qué se necesita para ser un apostador talentoso?

Las apuestas son una competencia de talento relativo

La paradoja del talento

¿Eres lo suficientemente bueno como para vencer al corredor?

El ganador se lleva todo: las consecuencias de la competencia en las apuestas
Todos quieren ganar. Pero la industria de las apuestas deportivas no existiría si eso fuera posible. Los apostadores se enfrentan entre sí en una competencia de talento relativo dentro de un ambiente en el que el ganador se lleva todo. ¿Cuáles son las consecuencias de la competencia en las apuestas? Continúa leyendo para averiguarlo.

El mes pasado, Pinnacle publicó mi opinión sobre la evolución del mercado clásico de apuestas y cómo exponerlo podría de alguna manera dar respuesta a la pregunta de cuántos ganadores, o talentosos, hay en verdad en las apuestas deportivas. Con talentosos, nos referimos a quienes disfrutan de una ganancia rentable a largo plazo y no simplemente quienes tienen suerte.

Más allá de una importante dosis de incertidumbre creo que, en mayor parte, los corredores talentosos como Pinnacle probablemente no toman en cuenta la mayoría de las acciones de los jugadores que no consideran talentosos, al menos en sentido relativo. Obviamente, si esto es cierto o no continuará siendo un secreto. Por ello, fue reconfortante ver que una cuenta de Twitter muy importante dedicada a las apuestas deportivas publicara lo siguiente.

“En la mayoría de los casos, los corredores ignoran el dinero público. Un corredor tradicional y muy talentoso me dijo una vez: ‘Yo me guardo las apuestas públicas en el bolsillo y hago como si no existieran’”

Esto también me demostró que la única forma de replicar ampliamente los movimientos de las cuotas observadas era que la proporción de apostadores talentosos, a los que el corredor les prestaría atención, fuese relativamente pequeña. La siguiente pregunta es por qué. Este es el tema de mi último artículo.

¿Qué se necesita para ser un apostador talentoso?

Es probable que la mayoría de los talentosos que logran vivir de las apuestas coincidan en que la respuesta a la siguiente pregunta indica la presencia o ausencia de talento: ¿puedes crear líneas o cuotas precisas antes que lo hagan los corredores?

Imagina que te pregunto cuál es la probabilidad de que Liverpool le gane a Manchester United, o la cantidad total de puntos del partido de Los Angeles Lakers contra Golden State Warriors. ¿Podrías responder dentro del 1 % de las predicciones del corredor? Una cosa es ver un precio ya publicado y decidir si es correcto o no. Otra muy diferente es predecir el número “correcto” cuando no puedes guiarte por la opinión de otro. 

Se puede decir que la mayoría de los apostadores se guía en gran medida por opiniones previas sobre los resultados deportivos probables. De hecho, este sesgo cognitivo podría servir para explicar la ineficiencia de los mercados de apuestas.

Las apuestas son una competencia de talento relativo

Una visión muy común sobre las apuestas es que se trata de una competencia contra el corredor. Derrota al corredor y ganarás. Esto es tan cierto como falso. Sí, habrá ocasiones en las que el corredor tome una posición en alguna acción. Si logras derrotarlo, él perderá dinero y tú obtendrás una ganancia. Sin embargo, hay ocasiones en las que el corredor no presta atención a lo que sucede en un evento deportivo porque sabe que obtendrá una ganancia pase lo que pase.

Volverte más talentoso no necesariamente te convierte en un ganador si, al mismo tiempo, los otros también se vuelven más talentosos. Cuanto más estrecho es el rango de capacidades, es más probable que sea la suerte la que determine el resultado.

De hecho, el corredor es simplemente un jugador de rango más alto con una ventaja muy injusta (su margen de apuestas). En realidad, el mercado de apuestas debería considerarse como un mercado financiero (de compradores y vendedores) que refleja las opiniones de muchos otros jugadores (de apostadores a favor y en contra, o apostadores a favor con diferentes opiniones) que al igual que tú, expresan lo que piensan con su dinero.

El corredor simplemente refleja el flujo de ese dinero en las cuotas que publica para lograr la relación de compensación ganancia/responsabilidad que más lo beneficie y prestando más atención a algunas fuentes que a otras.

Si la línea o cuota publicada refleja, en mayor o menor medida, las opiniones de los apostadores sobre la probabilidad de que Liverpool le gane a Manchester United o de que Los Angeles Lakers y Golden State Warriors anoten 220 puntos, quedará claro que quienes son mejores para calcular los valores “reales” tienen la mayor probabilidad de ganar esta competencia. 

Es una competencia de talento relativo. No basta con ser bueno para calcular los números “reales” sino que además hay que hacerlo mejor que el resto. Novak Djokovic no gana el Abierto de Australia por ser bueno en el tenis sino por ser mejor que todos los demás. De la misma manera, no te van a pagar por acertar en un mercado de apuestas sino por acertar más que el resto.

Por qué el ganador se lleva todo.

Desafortunadamente, detrás del resultado binario de apuestas simples (en las que se gana o se pierde) se esconde esta verdad de larga data. Cuando recibes un pago por ganar una apuesta, es fácil dejarse llevar por la ilusión de que este juego es solo una cuestión de elegir ganadores o derrotar al corredor.

Pero el azar domina el pequeño mundo de las apuestas, dado que casi todo lo que ocurre, ocurre por casualidad. Solamente a largo plazo empieza a hacerse visible la señal de esta competencia de talento relativo.

Se trata de una competencia repetitiva, en la que se puede jugar una y otra vez y en la que se calculan pequeñas diferencias relativas en las habilidades de predicción. Djokovic es solo parcialmente más propenso a ganar un punto que su oponente, pero en el transcurso de un partido de 5 sets esto se transforma en una probabilidad mucho mayor de obtener la victoria general. 

A la larga, solo el mejor gana. Entonces las apuestas, como en el póker, no son solo una competencia de talento relativo sino una en la que el ganador se lleva todo.

Talentoso, entonces, no significa absolutamente talentoso. Significa relativamente más talentoso que el resto, y relativamente talentoso como para superar las posibles desventajas que impone el corredor, cuyo margen solo representa a un competidor fuerte.

Es más, volverse absolutamente talentoso puede no incrementar las probabilidades de ganar, si al mismo tiempo otra persona también se vuelve absolutamente talentosa. Paradójicamente, esto podría significar que tus probabilidades de ganar gracias a cualquier otra cosa que no sea la suerte en realidad son menores. Veamos el siguiente modelo para saber cómo funciona. 

¿Puedes calcular la cantidad total de puntos de los partidos de la NBA? 

La mayoría de la gente no cuenta con la capacidad intuitiva para calcular probabilidades. Es mucho más fácil responder la pregunta de quién va a ganar entre Manchester United y Liverpool que preguntar qué probabilidades tiene cada uno de hacerlo. Sin embargo, el mundo de los deportes en EE. UU, con ligas como la NBA, nos brinda la oportunidad de trabajar con números en lugar de porcentajes, dado que los partidos consisten en una gran cantidad de puntos. Durante el período entre 2007 y 2019, el puntaje promedio de un partido de la NBA fue de aproximadamente 200 puntos.

Creemos un modelo en el que les pidamos a los competidores que calculen la cantidad de puntos que se anotan en un partido de la NBA. Estableceremos los parámetros del modelo de la siguiente manera.

1. La cantidad “real” es 200.

2. En promedio, el partido finalizará con 200 puntos, pero el azar dicta que hay una diferencia en esta cifra. La desviación estándar es de 17,5, que es aproximadamente la desviación estándar en el total de puntos observado para los partidos en los que el corredor establece su línea en 200 puntos.

3. Once jugadores competirán con los siguientes cálculos sobre el total de puntos del partido: 190, 192, 194, 196, 198, 200, 202, 204, 206, 208 y 210.

4. Un generador automático de números determina el puntaje real del partido. Luego, los puntos se asignan a los jugadores de la siguiente manera:

a) Cada jugador le da al resto de los jugadores la diferencia de puntos entre su cálculo y el total final.

b) Cada jugador recibe de los otros jugadores la diferencia de puntos entre los cálculos de esos jugadores y el total final. Obviamente, cuanto mejor sea el cálculo de un jugador, mejor será su puntaje en relación con el de los otros.

5. La competencia se juega en función de 10 000 partidos. Luego de cada partido, la cantidad total de puntos de los 11 jugadores se vuelve a calcular y el jugador que tiene la mayor cantidad de puntos es el ganador.

6. Se utiliza una simulación de Montecarlo para determinar la probabilidad de cada jugador de liderar la competencia. Por ejemplo, un ganador luego de 100 partidos, de 1000 y de 10 000.

El primer cuadro que aparece a continuación muestra la probabilidad de cada jugador de ser el ganador luego de 100 partidos, en función del resultado de la simulación de Montecarlo. No sorprende que el jugador con el mejor cálculo, 200 puntos, que coincide con el total “real” promedio, sea el que gane con más frecuencia. Tiene más de un tercio de probabilidades de liderar la competencia luego de 100 partidos. Ten en cuenta que luego de 100 partidos, los jugadores con los cálculos más débiles difícilmente puedan mostrar alguna victoria de simulación, dado que los 6 jugadores más débiles representan menos del 2,5 % de las victorias.

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El siguiente cuadro muestra la probabilidad de ganar luego de 1000 partidos. En esta instancia, solo los mejores tres jugadores apenas pueden registrar una victoria, ya que cerca del 86 % va para el mejor jugador. Cuantas más rondas se juegan, los jugadores más talentosos acumulan o calculan la mayor ventaja relativa y mayores son sus probabilidades de ganar. Se dice, por ejemplo, que Albert Einstein se refirió al interés compuesto de la siguiente manera: es la “fuerza más poderosa del universo”.

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No me molesté en incluir el cuadro sobre la probabilidad de ganar luego de 10 000 partidos. Probablemente adivines lo que dice. En cada oportunidad, el jugador con 200 puntos es quien gana.

La paradoja del talento

¿Qué sucede si aumentamos las habilidades de predicción absolutas de los jugadores? Volví a hacer la simulación, pero esta vez con los siguientes cálculos de los jugadores: 195, 196, 197, 198, 199, 200, 201, 202, 203, 204 y 205 total por partido. Además, 10 de los 11 jugadores se volvieron absolutamente talentosos. El siguiente cuadro muestra el porcentaje de distribución de victorias. 

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A pesar de que el mejor jugador con una cifra similar a la del número “real” continúa liderando la competencia en la mayoría de las ocasiones luego de 100 partidos, sus probabilidades de ganar han disminuido de 34 % a cerca de 19 %. De igual modo, a los siguientes mejores jugadores en la lista no les va mejor, a pesar de ser absolutamente más talentosos que en la primera simulación.

El segundo mejor jugador, con un cálculo de 198 puntos en la primera simulación, obtuvo un 22 % de probabilidades de ganar. En esta nueva simulación, y con un cálculo de 199 puntos, su porcentaje de victorias cayó al 15 %. A su vez, los jugadores más débiles tienen más probabilidades de liderar la competencia. Los seis jugadores más débiles representan casi un cuarto de las victorias.

Luego de 1000 partidos, no sorprende que los mejores jugadores hayan mejorado sus probabilidades de ganar, aunque no tanto como en la primera simulación.

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¿Qué ocurrió entre la primera y la segunda simulación? En primer lugar, la cuestión sigue siendo que “el ganador se lleva todo”, solo que ahora le toma más tiempo lograrlo. Luego de 10 000 partidos, hubo solo un 1,6 % de ganadores que no fueran el mejor jugador.

En segundo lugar, si bien los jugadores se volvieron absolutamente talentosos en la segunda simulación, la diferencia entre ellos se redujo a la mitad. Dado que la diferencia en el resultado es, en general, una combinación de la diferencia en la habilidad más la diferencia en la suerte, si la primera se reduce, la influencia de la segunda aumentará. Paradójicamente, a medida que aumenta el talento absoluto de todos los jugadores, y sobre todo, cuanto más se reduce el rango en los niveles de talento, la influencia que tiene el talento en los resultados se reduce. Esta es la paradoja del talento

Si los corredores consideran que la gran mayoría de los jugadores son inexpertos, ¿esto no les permite a los jugadores que son relativamente talentosos convertirse en ganadores más fácilmente? Bueno, sí. Lograrás derrotar a los inexpertos, pero si la cantidad de jugadores absolutamente talentosos aumenta tras implementar un modelo mejor, es probable que la diferencia entre esas habilidades disminuya. En ese caso, es mejor tener habilidades absolutas y pocas diferencias relativas.

Incluso si el corredor no tiene en cuenta la mayoría de las acciones de los inexpertos, sus líneas y precios son el reflejo de los jugadores que no lo son y en cuantos más mercados se juegue, mayor será la probabilidad de competir con ellos.

El siguiente cuadro muestra a tres jugadores relativamente más talentosos que compiten con ocho relativamente más inexpertos. Ninguno de los jugadores inexpertos ganó luego de 1000 partidos en ninguna de las 1000 simulaciones.

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Comparemos esta distribución con la siguiente: más jugadores talentosos y, en general, absolutamente talentosos, pero con diferencias relativas menores. Los jugadores talentosos siguen sin ganar nada, pero ahora sus resultados se definen en mayor medida por el azar. Las apuestas son una competencia de suma cero y talento relativo en la que los ganadores se llevan todo, pero cuanto más estrecha es la diferencia de habilidades entre los jugadores, incluso en los subconjuntos de jugadores, mayor es la probabilidad de que la suerte defina tu destino. Ahora ya sabes por qué algunos apostadores profesionales afirman que les cuesta cada vez más seguir ganando.

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¿Eres lo suficientemente bueno como para vencer al corredor?

Como ya mencioné, el competidor más difícil con el que el jugador puede enfrentarse es el corredor, y probablemente esa es la razón por la que muchos siguen recurriendo al concepto de vencerlo para lograr una ganancia. No solo cuenta con los mejores modelos (en promedio) sino que además puede reducir la efectividad de los tuyos al quitarte parte de tus ganancias.

En el último cuadro de este artículo puedes ver la eficiencia de sus modelos. En este cuadro se hace una comparación entre las líneas del corredor y los totales finales del partido. Los datos provienen de Sportsbook Reviews y consisten en la línea de cierre y los puntajes de 15 508 partidos de la NBA que abarcan desde el 30 de octubre de 2007 al 5 de mayo de 2019.

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En general, cuando el corredor publica una cuota de 190, 200 o 210, el partido finaliza con 190, 200 o 210 respectivamente. Sí, existe una diferencia aleatoria en los resultados y, como ya se indicó, es considerable. Cerca de un tercio de los partidos estimados en 200 puntos finaliza con menos de 182 puntos o más de 218.

Pero a la larga, los corredores son buenos, muy buenos en esto. Para vencerlos, es necesario superar su margen. Precios de -105 o 1,95 (que implican un 2,5 % de comisión) significan que debes ganar 51,3 % de las veces para estar a la par. Con precios de -110 o 1,91 (y un 5 % de comisión) esto aumenta al 52,4 %.

Dada la desviación estándar en los resultados observados, esto se traduce en 0,5 puntos y 1 punto respectivamente. Puede que no parezca mucho pero, ¿puedes encontrar cientos o miles de partidos en los que el corredor esté relativamente más errado que tú a ese nivel? Mira nuevamente el cuadro anterior y piénsalo.

Si te tomas las apuestas en serio, esto es lo que debes recordar

Las apuestas deportivas pueden ser muy divertidas, y para la mayoría deberían ser un simple pasatiempo. Pero si aspiras a poder vivir de las apuestas, o al menos pagar tus vacaciones del año, es importante que entiendas cuatro cosas.

1. Las apuestas son una competencia de talento relativo. No se te paga por ser bueno para predecir el futuro sino por ser mejor que los otros.

2. Volverte más talentoso no necesariamente te convierte en un ganador si, al mismo tiempo, los otros también se vuelven más talentosos. Cuanto más estrecho es el rango de capacidades, es más probable que sea la suerte la que determine el resultado.

3. A la larga, los ganadores con las mejores habilidades se llevan todo. Es una competencia reiterativa, es decir, que se repite muchas veces, en la que incluso las diferencias menores en las habilidades de cada repetición se traducen en distribuciones de premios muy desiguales con el paso del tiempo.

4. Finalmente, las apuestas son un juego de suma cero. El pozo de premios es limitado y está determinado por la cantidad de jugadores. Los perdedores les pagan a los ganadores, y gracias al efecto “el ganador se lleva todo”, hay muchos más de los primeros que de los segundos.

Disfrútalo y nunca apuestes lo que no puedes arriesgarte a perder.

Recursos para apostar: facultando sus apuestas

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