abr 4, 2017
abr 4, 2017

Convertirse en un apostante rentable: una cuestión de suerte o habilidad

La suerte y la paradoja de la habilidad

Personas y robots frente a probabilidad: ¿Quién gana?

¿Cuándo se convierten las apuestas en un juego de habilidad?

Convertirse en un apostante rentable: una cuestión de suerte o habilidad

Apostar consiste en asegurarse un valor esperado positivo para obtener un beneficio consistente. Como parte de ese proceso, los apostantes deben tener en cuenta la influencia que la aleatoriedad y la suerte tienen en el resultado de cualquier evento dado. Esta artículo analiza si convertirse en un apostante rentable es una cuestión de suerte o habilidad. Sigue leyendo para obtener más información.

La finalidad del libro Squares & Sharps, Suckers & Sharks consistió en investigar si algunos apostantes son mejores que otros a la hora de obtener beneficios y por qué. Mirio Mella ha ilustrado previamente cómo algunas carreras profesionales son más adecuadas para convertirse en apostantes de éxito que otras: actuarios, agentes financieros y jugadores profesionales, por ejemplo. En este artículo, sin embargo, exploraremos en términos más generales si la capacidad para tener éxito en un entorno de apuestas depende de la suerte o es una habilidad que se puede adquirir.

La suerte y la paradoja de la habilidad

La mayoría de lo que ocurre en un mercado de apuestas se debe a la probabilidad. Puede que no sea algo que los apostantes deportivos deseen escuchar. No cabe duda de que los juegos de casino como la ruleta y los dados son juegos de puro azar, regidos por las sencillas reglas de la probabilidad. Pero los deportes, en los que las probabilidades de los resultados son prácticamente desconocidas, seguro que deben ofrecer una oportunidad de expectativa de beneficio, ¿correcto? Sí, técnicamente lo hacen, ya que es posible que alguien sea mejor que otro a la hora de acceder y procesar noticias e información, pero en la práctica en realidad solo está disponible para una pequeña proporción de jugadores debido a un efecto conocido como la paradoja de la habilidad.

Por norma general, cuanto menores sean los marcadores del deporte y mayor sea el número de jugadores participantes, más protagonismo adquirirá la suerte.

Cuando el negocio de los pronósticos se convierte en una carrera armamentística entre los apostantes que utilizan cada vez métodos más sofisticados para vaticinar un resultado deportivo, las habilidades absolutas pueden mejorar mucho de forma generalizada pero, en general, nos quedamos como estamos.

Mientras los pronósticos absolutos mejoran, la diferencia entre el mejor y el peor se acorta; dado que las apuestas son un juego de habilidad y suerte, si la variación en las habilidades relativas se reduce, la influencia de la suerte en consecuencia será mayor. Una vez que se añade el coste de apostar (el margen de la casa de apuestas), es probable que la mayoría de nosotros acabe registrando pérdidas a largo plazo.

Robots de apuestas frente a probabilidad

El servicio de pronósticos de fútbol Botprediction.com ofrece un medio útil de demostrar la aleatoriedad de las apuestas. Ejecutando simultáneamente 40.000 robots de pronósticos de fútbol para el mercado de apuestas de goles totales, Botprediction los compara con un gran grupo de apostantes.

“Estadísticamente, siempre hay grandes perdedores y grandes ganadores en ese grupo. Nuestro software de pronósticos te permite seguir a esos pocos ganadores que obtienen ganancias por encima del 70 %”.

Hace un par de años, decidí analizar la distribución de rendimientos de estos robots durante un periodo de cinco semanas. Estos fueron los resultados.

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Prácticamente no hubo diferencia entre lo que los robots hacían y un lanzamiento de moneda al azar. La idea de que podrías optar por seguir a uno de los robots con mejor rendimiento y esperar que siguiera rindiendo de la misma manera es un auténtico sinsentido. No hay coherencia alguna entre el rendimiento durante un periodo de cinco semanas y el siguiente. El éxito del robot valora sencillamente el regreso a la media. Todo lo que ocurre es puro azar.

Personas reales frente a probabilidad

Obviamente, si los robots se limitan a seleccionar resultados aleatoriamente para apostar, difícilmente nos puede sorprender este hallazgo. Sustituyamos los robots por personas. Seguramente debe haber diferencias ya que las personas no realizan selecciones al azar.

Además del análisis anterior, también analicé una gran muestra de apostantes (6044) que publicaron sus selecciones (1.073.029 en total) en la comunidad de apuestas deportivas Pyckio.com. Analizando el rendimiento usando la puntuación t, una medida estadística de cómo un registro de apuestas se compara con la expectativa del mercado basada en las cuotas de Pinnacle, así es cómo se distribuyeron sus rendimientos.

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Vemos una distribución normal en los rendimientos de las apuestas, un claro indicio de que lo que se está analizando es aleatorio en su mayor parte. Sí, hay buenos y malos apostantes, pero su distribución refleja de forma muy similar lo que encontraríamos si les pusiéramos a lanzar monedas para decidir qué van a apostar; incluso aunque todos ellos te cuenten lo sofisticado que es su método para pronosticar los resultados.

Un jugador de póquer experto pero con poca suerte podría seguir registrando pérdidas después de 100.000 manos, el equivalente a jugar 40 horas a la semana durante casi dos años.

En lugar de ser buenos o malos, la mayoría de los apostantes analizados sencillamente tenían suerte o no. Como demostración adicional, dividí los registros de 249 apostantes con historiales de más de 1.000 selecciones en dos mitades y correlacioné sus rendimientos en la primera mitad con los de la segunda.

Si los apostantes demostrasen evidencias de habilidad más allá de la suerte, los rendimientos se mantendrían constantes. Es decir, si un apostante con habilidad muestra una puntuación t de 3 en sus primeras 500 apuestas, deberíamos esperar que muestre algo parecido a 3 en sus 500 apuestas siguientes. Así se reflejan esas correlaciones en un gráfico de dispersión.

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Un R2 de 0,0019 significa que solo el 0,19 % de la variación en el rendimiento de la segunda mitad de estos 249 apostantes podría justificarse con la variación del rendimiento en la primera mitad. La consecuencia es que la explicación para todo el resto reside en la probabilidad. En conjunto, estos apostantes no mostraban rendimientos constantes; al igual que el robot de Botprediction estaban en su mayor parte regresando a la media. Con esto no quiero decir que no hubiera apostantes habilidosos en absoluto; más bien que los pocos que hubiera podrían estar ocultos tras el ruido de la probabilidad.

El continuo suerte-habilidad

En su libro La ecuación del éxito: descubre la proporción que existe entre habilidad y suerte, tanto en los negocios y las inversiones como en los deportes Michael Mauboussin define un continuo suerte-habilidad en el que asienta varias actividades. En el extremo de la suerte, encontramos cosas como la ruleta y las loterías. En el otro extremo están los juegos de pura habilidad, como el ajedrez. La mayoría de los deportes de equipo se encuentran en algún punto medio.

Por norma general, cuanto menores sean los marcadores del deporte y mayor sea el número de jugadores participantes, más protagonismo adquirirá la suerte. ¿Qué ocurre con las apuestas? Mauboussin sitúa actividades como las inversiones, las apuestas y el póquer mucho más cerca del extremo de la suerte que del de la habilidad. La distribución de los rendimientos de los apostantes mostrada arriba para respaldar su decisión. 

El entorno de la habilidad

Normalmente, la adquisición de experiencia o habilidad sigue lo que se denomina “Toma de decisiones naturalista”, en la que porciones o pautas de datos se memorizan y se recuerdan periódicamente mediante la práctica prolongada y la información. Para que esto sea efectivo, el entorno debería ser lo bastante regular y estable como para ser predecible, permitiendo que la causa y el efecto estén relacionados con sentido. Está claro que tal entorno de habilidad existe para cosas como aprender a jugar al ajedrez o al tenis. ¿Se puede decir lo mismo de las apuestas deportivas?

Cuando compites en un entorno dominado por la suerte, debes centrarte en el proceso de cómo tomas tus decisiones, en lugar de en los resultados en sí.

El problema de adquirir habilidades a la hora de realizar pronósticos reside en el hecho de que, al apostar, no recibimos necesariamente una recompensa por hacerlo. Puede ser verdad que cuando más tiempo y esfuerzo dedique a pronosticar los resultados deportivos, mejor llegaré a hacerlo. Pero la habilidad en las apuestas deportivas no es sencillamente una cuestión de elegir a los ganadores; más bien consiste en ser mejores seleccionándolos que el resto de la gente.

Como muestra la paradoja de la habilidad, apostar cantidades a una competición de suma cero y habilidades relativas. Cuando los apostantes compiten entre ellos en un mercado, la habilidad que realmente importa consiste en evaluar si la información disponible en el mercado ya se ha incorporado a las cuotas, y en ser capaz de hacerlo de forma coherente.

Si apostantes con el mismo nivel de habilidad han llevado las cuotas a un precio que realmente representa las probabilidades “reales” de un resultado (un proceso conocido como “descubrimiento del precio”), que uno gane o pierda es entonces una sencilla cuestión de azar. Si los mercados de apuestas son eficientes en su mayoría, es decir, que reflejan las probabilidades de resultados “reales”, las perspectivas de superar estasabiduría de los grupos parecen estar sumamente limitadas. 

¿Un entorno de validez cero?

La validez es una medida de si creemos que la causa es realmente la causa verdadera, y de si nuestra medición apunta repetidamente hacia esa conclusión. En conjunto, los apostantes deportivos analizados anteriormente fallaron las pruebas básicas de consistencia y validez. Esto indica claramente que el entorno, el mercado de apuestas, en el que los apostantes deportivos operan no es regular ni predecible sino que, en su lugar, está dominado por la suerte. 

Cuando una gran cantidad de suerte rompe la conexión entre las habilidades (causas) y los beneficios (efectos), un jugador habilidoso puede perder dinero mientras que uno sin habilidades (en términos relativos) puede obtener beneficios.

El mercado de apuestas es complejo y en su mayor parte aleatorio porque las noticias que impulsan el movimiento de las cuotas llegan al mercado de forma aleatoria. Si no fuera aleatorio, no había noticias. Tal aleatoriedad rompe la conexión entre la causa (algo que el apostante hace para generar un aumento de sus fondos) y el efecto (un aumento real de los fondos del apostante).

La consecuencia entre lo anterior es que hay un ámbito limitado para la información. Como la información es el combustible que impulsa la maquinaria de la práctica deliberada, la acumulación de experiencia de juego en un mercado de apuestas es poco probable que proporcione mucha experiencia: para poner esto en perspectiva, imagina intentar practicar un juego de ruleta.

Esto indica claramente que el entorno, el mercado de apuestas, en el que los apostantes deportivos operan no es regular ni predecible sino que, en su lugar, está dominado por la suerte.

De forma similar, el proceso de descubrimiento de precio en las apuestas que va implícito en el equilibrio de opiniones acerca de un resultado deportivo, necesariamente significa que establecer relaciones causales entre las decisiones y los resultados tiene mucho de conjetura. Daniel Kahneman, ganador del premio Nobel y autor de Pensar rápido, pensar despacio describe esto como un entorno de validez cero. Desde luego, nada de esto altera la percepción de la mayoría de los apostantes de que los beneficios que obtienen están causados por sus acciones. Tal exceso de confianza (una de las muchas razones por las que apostamos) es manifiestamente el producto de una ilusión de la validez.

¿Cuándo se convierten las apuestas en un juego de habilidad?

Puede que hayamos estado haciendo la pregunta incorrecta. Posiblemente no sea cuestión de si algo es un juego de habilidad, sino más bien de cuándo se convierte en un juego de habilidad. Cuando la suerte y la habilidad están presentes en juegos que implican repetición, la contribución relativa de la habilidad aumenta con el número de repeticiones.

El tenis es un ejemplo obvio de un juego con muchas repeticiones. Una probabilidad del 53 % de ganar un punto se traduce en un 85 % de probabilidad de ganar un partido de 5 sets. El póquer es otro. Las cartas que te reparten y las cartas de la comunidad que revela el crupier son estrictamente una cuestión de azar y probablemente los factores dominantes que dictan la evolución del juego en una única mano. Sin embargo, cuando se juegan muchas manos, la buena y la mala suerte desaparecen pero las diferencias en la habilidad de los jugadores para ir de farol y conocer las intenciones de los oponentes (una habilidad que se adquiere a base de jugar en repetidas ocasiones) van aflorando gradualmente.

Podría ser capaz de pronosticar 9 de 10 resultados de la Premiership durante un fin de semana pero, si la persona contra la que apuesto puede pronosticar los 10, yo seguiré perdiendo.

Nate Silver, autor de La señal y el ruido, ha sugerido que un jugador de póquer experto pero con poca suerte podría seguir registrando pérdidas después de 100.000 manos, el equivalente a jugar 40 horas a la semana durante casi dos años. Imagina dos apostantes deportivos que apuestan a doble o nada entre ellos. Si uno tiene una ventaja del 2 % sobre su oponentes, es decir una tasa de éxito en sus pronósticos del 51 %, la evolución del éxito derivado de su ventaja real también podría llevar mucho tiempo. Tras 1.000 apuestas, el apostante más débil podría seguir por delante un 25 % del tiempo.

Cómo superar la probabilidad y la Paradoja de la habilidad

Si los mercados de apuestas están cerca de ser entornos de validez cero en los que las oportunidades para la habilidad son mínimas, ¿queda algo que podamos hacer al respecto? He añadido mi propia solución a las tres ofrecidas por Michael Mauboussin, todas las cuales se resumen a continuación:

Apostar en mercados con una variación de habilidad superior

En términos profanos, eso significa apostar en mercados que sean menos familiares para la mayoría de apostantes y para la casa de apuestas también, con menos información y noticias disponibles para procesar el pronóstico. Cuanto mayor sea la diferencia entre los pronosticadores más y menos habilidosos, menor será el papel de la suerte.

Pensar en términos relativos, no absolutos

Cuando se trata de competición y suerte, lo único importante es el rendimiento relativo. Podría ser capaz de pronosticar 9 de 10 resultados de la Premiership durante un fin de semana pero, si la persona contra la que apuesto puede pronosticar los 10, yo seguiré perdiendo. Como Nate Silver comenta acerca del póquer, “puedes tomar un 95 % de tus decisiones correctamente y aún así perder hasta la camisa en una mesa llena de jugadores que están realizando el movimiento correcto el 99 % del tiempo”. En este contexto, también es importante recordar que realmente no estás intentando ganar a la casa de apuestas, sino a todos los demás. 

Centrarse en el proceso, no en el resultado.

Cuando compites en un entorno dominado por la suerte, debes centrarte en el proceso de cómo tomas tus decisiones, en lugar de en los resultados en sí. Al apostar, analiza tu forma de hacer pronósticos, no el montante de tu saldo bancario. Cuando una gran cantidad de suerte rompe la conexión entre las habilidades (causas) y los beneficios (efectos), un jugador habilidoso puede perder dinero mientras que uno sin habilidades (en términos relativos) puede obtener beneficios.

Estudiar la línea de cierre

Ahora ya está claramente establecido que la línea de cierre de Pinnacle proporciona una de las mejores medidas de probabilidad de resultado “real”. La cantidad por la que te impongas a ella consistentemente proporcionará una buena indicación del beneficio que puedes esperar obtener. Ganar constantemente a la línea de cierre por un importe superior al margen de Pinnacle implica que eres bastante más habilidoso que muchos de tus competidores.

Recursos para apostar: facultando sus apuestas

La sección Recursos para apostar de Pinnacle es una de las recopilaciones más exhaustivas de consejos expertos sobre apuestas que encontrará en Internet. Dirigida a todos los niveles de experiencia, nuestro objetivo consiste simplemente en facultar a los apostantes para que estén mejor informados.