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dic 18, 2013
dic 18, 2013

Evaluación de las apuestas futuras de la Copa Mundial 2014

Evaluación de las apuestas futuras de la Copa Mundial 2014
Una vez terminado el sorteo de Brasil 2014, todos los debates sobre las apuestas futuras de la Copa Mundial se centran en quién alzará el trofeo el 13 de julio. Dado que el campeonato solo se celebra cada cuatro años, ¿resulta útil el rendimiento histórico a la hora de predecir el ganador final en el mercado de apuestas futuras de la Copa Mundial de Pinnacle? En caso negativo, ¿qué resulta útil?

Para cualquier apostante que pretenda predecir el ganador en el mercado de apuestas futuras de la Copa Mundial 2014 de Pinnacle, los resultados históricos parecerían un punto de partida obvio. Se han celebrado 19 Copas Mundiales de la FIFA desde el campeonato inaugural de Uruguay en 1930, por lo que analizar los resultados históricos de los países podría considerarse una manera razonable de hacerse una idea aproximada de sus posibilidades.

AñoAnfitriónConfederación anfitrionaGanadorConfederación ganadoraSubcampeónNúmero de participantes
1930 Uruguay CONMEBOL Uruguay CONMEBOL Argentina 13
1934 Italia UEFA Italia UEFA Checoslovaquia 16
1938 Francia UEFA Italia UEFA Hungría 16
1950 Brasil CONMEBOL Uruguay CONMEBOL Brasil 13
1954 Suiza UEFA Alemania Occi. UEFA Hungría 16
1958 Suecia UEFA Brasil CONMEBOL Suecia 16
1962 Chile CONMEBOL Brasil CONMEBOL Checoslovaquia 16
1966 Inglaterra UEFA Inglaterra UEFA Alemania Occi. 16
1970 México CONMEBOL Brasil CONMEBOL Italia 16
1974 Alemania Occi. UEFA Alemania Occi. UEFA Holanda 16
1978 Argentina CONMEBOL Argentina CONMEBOL Holanda 16
1982 España UEFA Italia UEFA Alemania Occi. 24
1986 México CONMEBOL Argentina CONMEBOL Alemania Occi. 24
1990 Italia UEFA Alemania Occi. UEFA Argentina 24
1994 Estados Unidos CONCACAF Brasil CONMEBOL Italia 24
1998 Francia UEFA Francia UEFA Brasil 32
2002 Corea del Sur y Japón AFC Brasil CONMEBOL Alemania 32
2006 Alemania UEFA Italia UEFA Francia 32
2010 Sudáfrica CAF España UEFA Holanda 32

Cambio de continente

Dado que la mayoría de ganadores de la Copa Mundial (incluidos los cinco primeros) proceden de la Confederación anfitriona (tabla 1), parecen existir buenas razones para centrarse en esta relación a la hora de predecir el ganador de 2014. Un análisis detallado de la evolución de los campeonatos demuestra que esto no debería sorprendernos. Consideremos el primer campeonato, organizado en 1930 por Uruguay, que también se alzó con el título. Solo cuatro de los 13 equipos participantes procedían de Europa, esto se debió a que se necesitaban tres semanas para completar el viaje transatlántico.

Aparte de que había más equipos suramericanos, las consecuencias en los resultados de los equipos europeos que realizasen el viaje habrían sido significativas (pocas oportunidades para entrenar a bordo de un barco), agravado por el hecho de que pocos jugadores europeos tenían experiencia alguna jugando en el extranjero.

Los viajes siguieron siendo un aspecto clave en las ediciones de 1934 y 1938, celebradas en Italia y Francia, en las que tan solo 4 y 3 países respectivamente de los 16 participantes en cada campeonato procedían de fuera de Europa. Ambos campeonatos se iniciaron en la fase de eliminación directa, por lo que los equipos no tuvieron la oportunidad de asentarse en el evento. Los italianos ganaron ambas ediciones.

Incluso en 1950, cuando la actual campeona (Italia) viajó en barco a Brasil, muchos equipos se retiraron debido a las restricciones económicas o a las dificultades del viaje.

Incluso en 1950, cuando la actual campeona (Italia) viajó en barco a Brasil, muchos equipos se retiraron debido a las restricciones económicas o a las dificultades del viaje. Solo participaron 13 equipos (un grupo tenía solo dos equipos). La India se retiró al ser informada de que su equipo no podría jugar con los pies descalzos. Está claro que pocos países participaron por sus méritos. Uruguay venció a Brasil en la final.

Ventaja del continente anfitrión

En las primeras Copas Mundiales, la inclinación de la participación hacia los equipos del continente anfitrión, los importantes retos que suponía viajar y la naturaleza caótica de la clasificación fueron factores que contribuyeron a la Ventaja de jugar en casa.

Aunque la dificultad de llegar a la Copa Mundial se esfumó a medida que los viajes aéreos se hicieron más predominantes, la Ventaja de jugar en casa siguió siendo un factor importante hasta la era del formato moderno (que se considera iniciada en 1986). Eran muy pocos los jugadores que jugaban en el extranjero y la organización del campeonato seguía siendo amateur según los estándares modernos. Los anfitriones ganaron en 1966, 1974 y 1978.

En el fútbol moderno, la Ventaja de jugar en casa se ha investigado extensamente con estudios como el realizado por Ryan Boyko, ayudante de investigación en Harvard, que sugiere una ventaja de 0,1 goles por cada 10.000 seguidores en el campo. Se cree que la Ventaja de jugar en casa influye en las decisiones arbitrales y proporciona beneficios psicológicos a los jugadores locales.

Más allá de la influencia de estas medidas universales de la Ventaja de jugar en casa, las Copas Mundiales han presenciado ejemplos implícitos de parcialidad, sobre todo en 1974* y 1978**, así como desequilibrios explícitos. Tanto en 1978 como en 1982, los últimos partidos de cada grupo no se jugaron al mismo tiempo, lo que produjo el tristemente célebre partido de “Schande von Gijón” (la “Vergüenza de Gijón”), en el que Alemania Occidental y Austria acordaron descaradamente un resultado de 1-0 con el que ambos equipos pasaron a la segunda ronda de la edición de 1982, a costa de Argelia.

Dado que desde 1978 el anfitrión ha ganado solo uno de los ocho campeonatos disputados, podemos deducir que el fútbol se ha convertido en algo más global, la organización es más profesional y el escrutinio ha aumentado. Por ejemplo, las reglas han cambiado tras la evidente conspiración que tuvo lugar en España, garantizando que todos los partidos finales de un grupo se jueguen a la misma hora.

También resulta igual de importante el hecho de que la elección de los países anfitriones se ha convertido en un asunto más político y se ha alejado de las naciones convencionales. Solo dos de los últimos ocho anfitriones habían llegado anteriormente a la final.

Cambios de poder y la preferencia por la UEFA/CONMEBOL

La relación entre el continente anfitrión y el ganador final se rompió por primera vez en 1958, cuando Brasil y un Pelé adolescente consiguieron el título en Suecia. Este fue el inicio de la época dorada del fútbol brasileño ya que la selección nacional volvió a lograr la victoria en las ediciones de Chile 1962 y México 1970. El éxito de la Seleção ejemplifica otro factor clave que los apostantes deben considerar a la hora de predecir el ganador de la Copa Mundial: los cambios de poder.

En 1977, Pelé realizó una desafortunada predicción: “Una selección africana ganará la Copa Mundial antes del año 2000”. Aunque la capacidad para jugar al fútbol de Pelé no le convierte en experto, el fracaso de su predicción resulta relevante ya que subestimó la inamovible fuerza del eje de poder en el fútbol, compuesto por las naciones europeas y suramericanas.

La FIFA otorga más valor a los partidos en los que participan equipos europeos y suramericanos que al resto de partidos. Esto explica por qué en la clasificación de las 30 mejores selecciones de la FIFA solo hay tres equipos de fuera de Europa y Sudamérica: Estados Unidos, Costa de Marfil y Ghana. En teoría, si todos los continentes fuesen tratados por igual, Costa de Marfil y Estados Unidos serían cabezas de serie en la Copa Mundial, lo que repercutiría en sus opciones de victoria.

Aunque el poder de Europa y Sudamérica sigue presente, se han producido significativos cambios de poder dentro de ese duopolio. El primer ejemplo se produjo en Francia 1998 y, a continuación, en Sudáfrica 2010, campeonatos en los que dos naciones consiguieron el título por primera vez (Francia y España) y continuaron su dominio ganando también el Campeonato de Europa.

Las dinámicas de poder en el fútbol se reflejan en sus orígenes geográficos, así como en otros factores aleatorios que han influido en su adopción por todo el mundo (por ejemplo, las escuelas públicas inglesas en Argentina). No existe una relación directa, por ejemplo, entre el tamaño de la población y el éxito, pero los factores socioeconómicos resultan relevantes para la mejora a nivel básico, así como la influencia de la migración, aunque estos factores son significativos a los largo de décadas y no de años.

Resulta sencillo vaticinar los cambios en el panorama internacional del fútbol si se consideran en retrospectiva, aunque fueron muchas las ocasiones en las que España tuvo grandes expectativas y terminó decepcionando (arrastrando en su caída a muchos apostantes) antes de alzarse con la victoria en 2010, mientras que Francia llegó al campeonato de 1998 ocupando el puesto 18 en la Clasificación Mundial de la FIFA.

Suerte: las predicciones mejor realizadas

La solitaria victoria de Inglaterra en 1966 interrumpió el trío de victorias de Brasil entre 1958 y 1970. El fracaso de la Canarinha resalta otro factor clave que deben considerar quienes apuesten en la Copa Mundial: la suerte.

Pinnacle ya ha escrito un artículo sobre cómo el éxito es igual a la suma de talento y suerte. En un deporte en el que la suerte juega su papel, y en el contexto de un campeonato con un formato breve, no debería sorprendernos que el ganador no sea el equipo con más talento ni incluso el equipo que haya jugado el mejor fútbol.

En la actualidad, cada campeonato comienza con un torneo de clasificación, cuya base es un sorteo al azar. A continuación, la fase final está precedida por el glamour y, a menudo, la confusión del sorteo (otra vez aleatorio), en el que los seleccionadores nacionales esperan ansiosamente el resultado que el destino les deparará.

Cualquier apostante que haya apostado en la Copa Mundial antes del sorteo habrá estado igual de nervioso ya que este proceso aleatorio tiene un impacto significativo, como se pudo apreciar en el cambio en lascuotas futuras de España al quedar encuadrada en el difícil Grupo B, lo que puede hacer que se enfrente a Brasil en el cruce de octavos de final.

La diferencia entre la distancia viajada más larga y la más corta en la fase de grupos es de 3.047 millas

Una vez comenzado el campeonato, el destino puede acechar en muchos sitios, no solo en el campo. Los equipos buscan sus sedes con muchos meses de antelación para asegurarse el mejor entorno, pero el sorteo de Brasil ha colocado miles de millas entre la zona de concentración y el lugar en el que se celebran los partidos: la diferencia entre la distancia viajada más larga y la más corta en la fase de grupos es de 3.047 millas. Aunque no se produzcan incidentes durante la preparación, esto no significa que se traducirá en éxito en el campo.

Garrincha y Pelé habían jugado 40 partidos internacionales sin conocer la derrota hasta la Copa Mundial de 1966. Ambos marcaron en su victoria inicial por 2-0 contra Bulgaria en el campeonato celebrado en Inglaterra, pero Pelé cayó lesionado tras ser acosado por los búlgaros, lo que significó que se perdiera el partido contra Hungría, en el que Brasil perdió 3-1. A continuación, ocurrió algo inimaginable ya que Brasil (sin Garrincha) perdió contra Portugal y quedó eliminada. Esa fue su peor actuación en una Copa Mundial.

Estos dos jugadores no volvieron a jugar juntos, ¿qué hubiera pasado si Pelé y Garrincha no se hubieran lesionado? Nunca lo sabremos, pero esto tipo de circunstancias y otros innumerable sucesos impredecibles ocurridos en otras ediciones de la Copa Mundial han tenido una relevancia enorme en los resultados.

Resulta difícil definir de qué está constituida la suerte; las malas decisiones arbitrales son un buen ejemplo. La Ventaja de jugar en casa sugiere que el árbitro está influenciado por la hinchada local, lo que podría explicar el inverosímil pase de Corea del Sur a las semifinales de 2002. Sin embargo, en la mayoría de partidos de la Copa Mundial no participa el anfitrión, por lo que episodios tristemente célebres como “la mano de Dios” (cuartos de final de 1986); el incidente entre Schumacher y Battiston*** (semifinal de 1982) o el misterio que rodeó a Ronaldo poco antes de la final en París (1998) fueron sumamente importantes, aunque imposibles de predecir.

La suerte actúa en otros niveles, como por ejemplo juntar un grupo extraordinario de jugadores con talento en la misma generación, lo que se podría aplicar a la actual selección belga.

Imprevisibilidad: pasarán cosas extrañas

En ocasiones, no se trata de suerte sino de pura imprevisibilidad. ¿Quién habría pronosticado que un africano de 38 años (Roger Millar) sería un héroe en la Copa Mundial de 1990, o que un delantero italiano casi desconocido (Toto Schillaci) sería el máximo goleador de la selección anfitriona? En 1994 el ganador de la Bota de Oro fue un ruso cuyos seis goles fueron los únicos que anotó con su selección, marcando cinco de ellos en el partido contra Camerún. 

Ahora está claro que existieron enormes diferencias entre las 19 Copas Mundiales anteriores en cuanto a participación, formato, normas, preferencias y suerte pero, aparte de estos elementos específicos del campeonato, los contextos socioeconómico y político también fueron completamente diferentes, lo que resulta muy relevante.

Comparabilidad de la Copa Mundial: fuera de muestra

El reto de hacer predicciones cuando persiste un elevado número de importantes factores y variables contribuyentes, pero hay un tamaño de muestra comparativamente pequeño, se conoce por estar “fuera de muestra”. La Copa Mundial proporciona un contundente ejemplo de esto.

Con tantas dificultades en cuanto a los datos, los apostantes deberían centrarse en un enfoque probabilístico a la hora de elegir al ganador de la Copa Mundial

Dada la dificultad en cuanto a la comparación directa con anteriores Copas Mundiales y el papel que juegan la suerte y un contexto más amplio, se deberá tratar con cautela a cualquier pronosticador que pregone la certeza a la hora de predecir al ganador. Con tantas dificultades en cuanto a los datos, los apostantes deberían centrarse en un enfoque probabilístico a la hora de elegir al ganador de la Copa Mundial, utilizar algo como el método de Bayes (consultar por separado) y buscar el valor en las cuotas, en lugar de intentar sacar conclusiones claras basándose en las tendencias históricas del campeonato.

Aspecto que se deben considerar:

  • Dado que el formato del campeonato no ha cambiado desde 1986, se han eliminado los obstáculos a la hora de viajar y el fútbol es un deporte más universal, los resultados desde ese año deberían tener una ponderación mucho mayor. Por ejemplo, las victorias de Uruguay en las Copas Mundiales de 1930 y 1950 son menos relevantes que su triunfo en la Copa América 2011.
  • En los campeonatos iniciales la Ventaja de jugar en casa tenía una importancia extrema, pero esta ha menguado en los tiempos modernos. La Ventaja de jugar en casa jugará su papel, pero lo mismo ocurre con la suerte y la imprevisibilidad: el anfitrión solo ha ganado una vez desde 1978.
  • Aunque el pronóstico de Pelé sobre el triunfo de una nación africana antes del año 2000 resultó incorrecto, el éxito en el pasado no garantiza el éxito en el futuro; no seguirán ganando los mismos equipos pero las dinámicas de poder en el mundo del fútbol cambian relativamente despacio y son el resultado de multitud de factores, algunos no pertenecen en absoluto a este deporte.
  • El sistema usado en la Clasificación de la FIFA muestra una preferencia intrínseca hacia la CONMEBOL y la UEFA, lo que a su vez influye en la determinación de los cabezas de serie del campeonato y en las oportunidades de avanzar a las siguientes rondas

Notas

En la víspera de la final de la Copa Mundial de 1974 entre Alemania y Holanda, el tabloide alemán Bild se vio envuelto en una “encerrona”. Después de sobornar a los guardias de seguridad, el periódico pagó a un grupo de chicas de compañía para que se lanzaran (desnudas o semidesnudas) a la piscina en la que se relajaban los jugadores holandeses mientras los paparazzi permanecían a la espera. A medida que la historia empezó a circular, la esposa de Cruyff se puso furiosa y la estrella del equipo pasó la noche convenciéndola de que no había pasado nada. Sin embargo, el daño ya estaba hecho y Alemania ganó 2-1.

** La controversia rodeó a la Copa Mundial de 1978. Y en especial al partido de la segunda fase entre Argentina y Perú. Para pasar a la final, los anfitriones necesitaban ganar por cuatro goles, y lo hicieron por 6-0.Las teorías sobre una conspiración iban desde la intromisión del dictador militar argentino hasta la posibilidad de que el portero peruano (que había nacido en Argentina) se hubiese dejado perder. Argentina pasó a la final y ganó la Copa Mundial, mientras que nunca se probó ningún tipo de conspiración.

*** Battiston recibió un golpe que le dejó inconsciente y, a continuación, entró en coma. Michel Platini comentó posteriormente que llegó a pensar que Battiston había muerto porque “no tenía pulso y parecía pálido”. El árbitro holandés, Charles Corver, ni siquiera pitó falta en este incidente.

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