ago. 12, 2016
ago. 12, 2016

El mito del efecto del nuevo entrenador

El mito del efecto del nuevo entrenador
Una de las opiniones más difundidas en el fútbol considera que sustituir a un entrenador que tenga un bajo rendimiento por otro mejor conduce a mejores resultados. Aunque este suele ser el caso, analizamos la explicación casual de la relación entre mejor entrenador y cambio en el rendimiento para constatar que esta opinión es en gran medida un mito. De hecho, el efecto del nuevo entrenador es realmente poco más que un simple fenómeno estadístico. Sigue leyendo para averiguar el porqué.

¿Causalidad o correlación?

En su libro Football Management (2010), Sue Bridgewater nos recordó la opinión de que un entrenador de fútbol nunca se encuentra a más de seis partidos de ser despedido. La situación en la que un entrenador cae al nivel inferior de puntos de media por partido se ha denominado la “trampilla”.

Asimismo, identificó un periodo de “luna de miel” para el nuevo entrenador, que consigue una mejora en los seis partidos (más o menos) jugados tras la conmoción que supone el cambio. Al analizar estos periodos trampilla y luna de miel para entrenadores de la Premier League durante las temporadas comprendidas entre 1992 y 2008, Bridgewater identificó varias causas verosímiles para explicar la mejora, incluyendo las ganas de los jugadores de impresionar al nuevo entrenador y una cultura de juego mejorada instigada por un entrenador nuevo y carismático.

Sin embargo, en los partidos del 12 al 18, también descubrió que casi todos los aspectos ventajosos del cambio de entrenador habían desaparecido, lo que sugiere que solo se produce una mejora efímera y que los cambios de entrenador en la Premier League sirven de poca ayuda a la hora de mejorar el rendimiento a largo plazo.

Regresión a la media

Al analizar las sustituciones de entrenadores durante 18 temporadas (de 1986 a 2004) en la Eredivisie, Bas Ter Weel reveló patrones evidentes de empeoramiento previo y subsiguiente mejora alrededor del despido de un entrenador y la contratación de uno nuevo. Sin embargo, resulta significativo que se pudo observar casi el mismo patrón en situaciones en las que el entrenador no fue despedido. ¿Cómo es posible? Ter Weel se muestra tajante en su explicación:

“Si los entrenadores no importan a la hora de explicar las diferencias en el rendimiento... y la calidad no varía entre entrenadores, el único cambio observado en el rendimiento tras la sustitución sería la reversión a la media”.

La reversión a la media, también denominada regresión a la media, ha sido ampliamente comentada en el contexto del rendimiento del Leicester City y del Chelsea durante la temporada 2015/16. Sir Francis Galton, polímata de la época victoriana, fue el primero en descubrir este fenómeno al experimentar con las características hereditarias de los guisantes.

En los cruces realizados en sus ensayos, Galton notó una tendencia en el tamaño de los guisantes hijo que mostraba una distribución más pequeña que la de los padres. Significativamente, mientras que los hijos de padres más grandes tendían a ser más pequeños, los hijos de padres más pequeños tendían a ser más grandes. 

Galton describió esta tendencia como reversión o regresión a la media. Resulta importante observar que no hay requisitos de ningún tipo para esta regresión en sentido determinista; no hay nada que la cause. Más bien representa meramente un proceso aleatorio (sin causa) que hace que los extremos sean menos extremos. David Sally, coautor del libro The Numbers Game: Why Everything You Know About Football is Wrong, enfatiza este argumento:

“Del mismo modo que el nivel del agua no varía en cada parte de un recipiente, los números y las series de números se moverán hacia la media, es decir, se moverán hacia lo ordinario. Lo extraordinario... es seguido por lo ordinario... lo ordinario es lo que sucede. La media es lo que sucede la mayoría de las veces”.

En otras palabras, los entrenadores no son despedidos porque sean malos, sino porque han tenido mala suerte. Del mismo modo, parece que el rendimiento de un entrenador nuevo supone una mejora simplemente porque es menos malo que la situación extraordinaria que lo precedía y más cercano a la media.

Ter Weel advierte que se debe tener cuidado respecto a la opinión de que los entrenadores no tienen ningún tipo de influencia en la calidad de un equipo. Más bien lo considera como un proceso de selección en el que los mejores entrenadores acaban en los mejores clubs y los peores entrenadores en los peores clubs. Obviamente, cuando un entrenador es despedido, es probable que las riendas del club queden restringidas en gran medida a entrenadores de calibre similar y con similares exigencias financieras. La investigación de Ter Weel se ha repetido en otras ligas de fútbol, en concreto en la Bundesliga y la Serie A. 

Conclusiones para los apostantes

Los apostantes que intenten explotar los despidos de entrenadores deberán tener en cuenta la reversión a la media a la hora de evaluar las expectativas de victoria de un equipo. Puede que las cuotas de apuesta para un equipo con entrenador nuevo reflejen claramente el mito de que el entrenador trae consigo una mayor probabilidad de victoria. Pero si esto representa poco más que un proceso aleatorio impulsado por cambios en la suerte, puede que esas cuotas sean imprecisas. Los que comprendan la reversión a la media deberían estar más capacitados para explotar los errores cometidos por otros apostantes que creen en una causa que es, a todos los efectos, ilusoria.

 

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