Utilizar la línea de cierre para evaluar su habilidad en las apuestas

Analizar un historial de apuestas reales

¿Se le puede ganar a la línea de cierre por azar?

Valor de la línea de cierre versus ganancias y pérdidas

Utilizar la línea de cierre para evaluar su habilidad en las apuestas

La gente con frecuencia se pregunta cuánto del éxito en las apuestas se debe a la suerte y cuánto a la habilidad. ¿Quiere saber si es un apostador experto? Siga leyendo para descubrir cómo se puede utilizar la línea de cierre para evaluar la habilidad en las apuestas.

Publiqué un artículo anterior sobre los Recursos de apuestas de Pinnacle que describe cómo un apostador puede analizar la evidencia de habilidad de pronóstico. A través de la comparación entre las ganancias que obtuvo realmente un apostador con lo que podría haber pasado por azar, podemos comenzar a formar una opinión sobre si es demasiado improbable que el resultado se haya dado de forma aleatoria.

La desventaja de este método es el tiempo (o mejor dicho la cantidad de apuestas) que puede llevar antes de que podamos formar opiniones más concretas.

Por ejemplo, una persona que habitualmente apuesta precios de alrededor de 5,0 podría realizar 2500 apuestas antes de estar seguro de que ese rendimiento probablemente no fue simple suerte: si hiciera cinco apuestas por día, eso llevaría más de un año. Desafortunadamente, la extensión de posibilidades por probabilidad es amplia y la ley de los grandes números tarda mucho tiempo en ejercer su influencia.

Afortunadamente existe un método alternativo, que ya he tratado anteriormente cuando analicé qué puede decirnos la línea de cierre sobre la expectativa de ganancia. Existe evidencia convincente de que el margen por el que se le gana a la línea de cierre (o a las probabilidades) es un indicador confiable de su rentabilidad.

Para investigar cómo y porqué un apostador le puede ganar al precio de cierre de esta forma, debemos comenzar por calcular la probabilidad de que suceda por azar.

Supere la línea de cierre en un 10 % y deberá prever una ganancia sobre el volumen del 10 % a largo plazo, lo que implica que la línea de cierre refleja con precisión las probabilidades "verdaderas" de los resultados deportivos. Se dice que esas probabilidades son eficientes.

Desde luego, hay quienes ganan dinero a largo plazo con las apuestas sin superar la línea de cierre y que, por lo tanto, contradicen esta hipótesis. Para ellos, deben existir dos posibilidades: están equivocados, o tienen suerte y tendrán una regresión a la media. Por otra parte, la hipótesis de la línea de cierre eficiente no es del todo correcta y hay líneas, identificadas sistemáticamente por estos apostadores, que no alcanzaron los precios "reales".

En este artículo no intento abordar el potencial punto débil de esta hipótesis; basta con decir que ya traté anteriormente una posible forma en la que las probabilidades de cierre se podrían desviar sistemáticamente (es decir no aleatoriamente) de la eficiencia completa. Esto, quizás, sea para otra oportunidad. 

En cambio, en este artículo quiero analizar cómo podríamos utilizar teóricamente la línea de cierre para evaluar la habilidad del apostador, en vista de que la hipótesis de la línea de cierre eficiente sea cierta. Al fin y al cabo Marco Blume, director de Operaciones de Pinnacle, afirmó que la línea de cierre en promedio es muy, muy precisa; que los expertos la están superando y que sus operadores intentan obtener la línea más eficiente con la información que tienen a disposición. A los fines de lo que sigue, le tomamos la palabra.

Analizar un historial de apuestas reales

El siguiente gráfico muestra el historial de ganancias de apuestas niveladas de un apostador real que incluye 1214 apuestas en un período de 11 semanas al comienzo de 2019, con probabilidades de apuesta promedio de 2,065 y una ganancia sobre el volumen de 5,73 %.

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La línea azul muestra el rendimiento real, la línea roja el rendimiento esperado. Claramente, los resultados reales superaron las expectativas. ¿Cómo calculé la ganancia esperada?

En su historial de apuestas, el apostador registró con esmero todos los precios que apostó y todos los precios de cierre para esas apuestas. Como se mencionó anteriormente, la proporción de estos dos precios nos ofrece una cálculo confiable de la ventaja esperada de los apostadores. Por supuesto que ambos precios incluyen el margen del corredor de apuestas. Tenemos que eliminarlo del precio de cierre para realizar un cálculo del precio "real" y "justo", suponiendo que hay total eficiencia de precios al cierre del mercado.

Con la eliminación del margen también tuve en cuenta el sesgo improbable-favorito, que considera que los improbables atraen una mayor proporción del margen del corredor de apuestas que los favoritos. 

Por ejemplo, la primera apuesta de la serie se realizó a 2,13. Cerró a 1,85. Una vez que se eliminó el margen del corredor de apuestas, el precio de cierre "real" fue 1,89. Por consiguiente, la ventaja esperada que mantuvo el apostador fue 2,13/1,89 = 12,8 %. Es decir que por cada 100 de estas apuestas de 1 unidad que se podrían realizar, se podría prever una ganancia de 12,8 unidades.

Se mantuvo una ventaja promedio de 2,19 %, lo que implica una ganancia esperada sobre el volumen de 2,19 %. El precio de cierre "justo" promedio fue 2,024.

¿Se le puede ganar a la línea de cierre por azar?

Para investigar cómo y porqué un apostador le puede ganar al precio de cierre de esta forma, debemos comenzar por calcular la probabilidad de que suceda por azar. Para hacerlo, aproveché nuevamente una población de 162.672 probabilidades de apertura y cierre de apuestas para partidos de fútbol de Pinnacle que analicé en uno de mis artículos anteriores. 

De esta muestra, el 35,7 % de las probabilidades de apertura de apuestas locales (con valores promedio y medios de 3,443 y 2,75 respectivamente) mantuvo en teoría una ventaja rentable por encima de los precios de cierre "justos". La proporción promedio del precio de apertura con respecto al precio de cierre "justo" para esta muestra fue 0,969 %, lo que implica una pérdida esperada de apuestas niveladas sobre el volumen de -3.1%.

Si tomáramos al azar 1214 apuestas de esta muestra, deberíamos esperar que la proporción promedio fuera 0,969. Por supuesto que no siempre obtendríamos 0,969 como no siempre obtenemos 10 caras y 10 cruces cuando lanzamos una moneda 20 veces. ¿Qué probabilidades tendríamos de tomar al azar una muestra que demostrara una proporción promedio de 1,000 que implica una expectativa del 0 %?

Marco Blume, director de Operaciones de Pinnacle, afirmó que la línea de cierre en promedio es muy, muy precisa; que los expertos la están superando y que sus operadores intentan obtener la línea más eficiente con la información que tienen a disposición.

Podemos responder esta pregunta si conocemos la desviación estándar en las proporciones de precios de apertura/cierre "justos". En esta muestra fue 0,114 (o 11,4 %), lo que significa que aproximadamente dos tercios de las proporciones de probabilidades individuales se encuentran entre 0,855 y 1,083, según la definición de la distribución normal.

Con esta información podemos calcular cuál sería la desviación estándar en la proporción de precios promedio de una muestra de 1214. Es decir, si tuviéramos un gran número de muestras de 1214 apuestas con probabilidades como las de mi población, nos gustaría saber la desviación estándar en la proporción de precios promedio entre esas muestras. 

Es posible que quienes hayan leído mi artículo sobre cómo crear un modelo de posibles ganancias de apuestas recuerden que la desviación estándar en un promedio de métricas de apuestas, como el rendimiento o en este caso la proporción entre precios de apertura y cierre, es inversamente proporcional a la raíz cuadrada de la cantidad de apuestas. Por lo tanto, la desviación estándar de la proporción de precios promedio de este ejemplo se puede calcular dividiendo 0,114 por la raíz cuadrada de 1214. La respuesta es 0,0033.

En otras palabras, en las muestras de 1214 apuestas con probabilidades como las de mi población, aproximadamente dos tercios estarán entre 0,966 y 0,972. Con esta cifra ahora podemos calcular la probabilidad de que la proporción promedio entre el precio de apertura y el precio "justo" de 1,000 en una muestra de 1214 apuestas sucedería por azar, con un valor esperado de 0,969. La respuesta es en efecto 0 % (en realidad, aproximadamente 1 en 100 millones de trillones para ser más precisos). Dado que 1,000 está a más de nueve desviaciones estándar de 0,969 este resultado no será ninguna sorpresa para quienes están familiarizados con las estadísticas de la distribución normal.

Evidencia de un apostador experto

La implicación de este análisis es clara. Si un apostador mostrara una proporción entre precio de apuesta promedio y precio de cierre "justo" de 1,000 cuando la expectativa es 0,969 en una muestra de 1214 apuestas, esto definitivamente no podría haber ocurrido por azar. Más bien, la explicación debe ser causal; la más evidente es la habilidad del apostador y la reacción del corredor de apuestas ante ella acortando sus probabilidades. Si esa no es la explicación, aún necesitamos otra causal; reiteramos: no puede ser buena suerte.

Volvamos a nuestro apostador real y a su historial. En primer lugar, debemos reconocer que sus probabilidades promedio (2,065) son muy diferentes a las probabilidades promedio de mi población de análisis (3,443). ¿Cómo cambia esto los cálculos?

Cuanto menores sean las probabilidades, mayores serán las posibilidades de movimiento. Nuevamente, esto no es algo sorprendente. Si movemos una propuesta de 80 %/20 % un 5 % a 75 %/25 %, el favorito se moverá de 1,25 a 1,333 (una proporción de 0,9375) en tanto que el menos favorito se moverá de 5,0 a 4,0 (una proporción de 1,25). En realidad, la desviación estándar en la proporción entre el precio de apertura y cierre es proporcional al logaritmo de las probabilidades. Las probabilidades de 1,25 normalmente tuvieron un desviación estándar de 0,043 aproximadamente, en tanto que las probabilidades de 5,0 tuvieron un valor de 0,14 aproximadamente.

Del mismo modo, la proporción promedio entre el precio de apertura y el precio de cierre "justo" cambia con las probabilidades promedio y baja de forma más o menos lineal a medida que aumentan las probabilidades. Las probabilidades de 1,25 muestran una proporción promedio de 0,99 aproximadamente, en tanto que las probabilidades de 5,0 muestran una cifra cercana a 0,95.

De todas formas, habrá apostadores con resultados positivos que no superaron la línea de cierre y que dirán: "¿mis resultados no prueban sencillamente que la hipótesis del valor de la línea de cierre eficiente no es válida a los fines de calcular la ganancia esperada?”

Las probabilidades promedio del apostador de 2,06 tendrán una desviación estándar de 0,079 aproximadamente y un promedio cercano a 0,98. La división de esta desviación estándar por la raíz cuadrada de 1214 da un resultado de 0,0022; por lo tanto, nuevamente una proporción de 1,000 está a nueve desviaciones estándar aproximadamente de la expectativa de 0,98.

Por último, debemos recordar que este apostador no coincidió simplemente con el precio de cierre "justo" en promedio. Lo superó en un 2,19 %. ¿Cuáles son las posibilidades de lograrlo cuando la expectativa es -2,0 %? Aproximadamente de uno en mil duodecillones (1 con 75 ceros) o de 18,5 desviaciones estándar. Este apostador movía las líneas, y esto se debe a que el corredor de apuestas lo reconoció como alguien con mejor conocimiento que el resto del mercado en el momento que apostó probabilidades publicadas. 

Vale la pena recordar brevemente a los lectores que también intenté anteriormente crear un modelo en cuanto a la frecuencia en la que un apostador necesitaría teóricamente superar el precio de cierre "justo" para obtener algún valor de rentabilidad esperado. El resultado que obtuve fue del 70 % aproximadamente. Nuestro apostador superó el precio de cierre "justo" el 73,5 % de las veces (y el precio de cierre publicado el 84,2 % de las veces). 

Valor de la línea de cierre versus ganancias y pérdidas

Volvamos al historial de ganancias y pérdidas (G/P) reales del apostador. A través de mi enfoque de prueba de importancia tradicional, ese rendimiento quizás podría producirse por azar una vez en 200 apostadores. Con esa evidencia, es probable que haya algo más que suerte, pero si tuviéramos una muestra de 200 apostadores y este fuera el mejor resultado, realmente no podríamos descartar la posibilidad de que no hubo habilidad en absoluto.

Comparen esto con la metodología del valor de la línea de cierre (VLC) que describí anteriormente. Uno en 200 en comparación con uno en mil duodecillones. ¿Cuál nos da información más confiable sobre la posibilidad de la habilidad del apostador? 

El siguiente gráfico compara los dos enfoques para probabilidades de apuesta de 2,00 que refleja la mayor velocidad con la que la metodología VLC proporciona información significativa al apostador sobre sus posibilidades de obtener ganancias a largo plazo con una ventaja esperada del 2 %. El eje Y es logarítmico y mide las posibilidades de que una ganancia esperada o real sobre un volumen del 2 % se produzca por azar para los métodos de VLC y P/G respectivamente.

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En comparación con el método de VLC, el uso de ganancias y pérdidas reales apenas se registra. Aun después de 1000 apuestas hay solo una posibilidad en 10 de que la suerte pueda haber producido una ganancia del 2 % donde la expectativa era un pérdida del 2 %. Los estadísticos que comprueban hipótesis ni siquiera hubieran parpadeado. Si tales apostadores mostraran una rentabilidad esperada del 2 % en función de la forma en que superan los precios de cierre justos de las apuestas que realizan, solo el 50 % de ellos proporcionaría la confianza de saber que esto ocurriría una vez en unas 10.000 ocasiones. 

Obviamente, podrían señalar con toda razón que las ganancias y pérdidas son reales, y las líneas de cierre simplemente nos dan una idea de lo que podemos esperar. Con esta medida, a nuestro apostador le fue muy bien con una rentabilidad cercana al 6 %. Sin embargo, el punto clave aquí es que se tarda mucho más en separar el azar de la causalidad con las ganancias y pérdidas que con el valor de la línea de cierre.

Siempre y cuando la hipótesis del valor de la línea de cierre sea correcta (es posible que no lo sea en su totalidad, pero eso lo dejamos para otra ocasión), proporciona un indicador mucho más confiable en cuanto a la habilidad del apostador que un mero historial de apuestas. Podría decirse que la superación de la línea de cierre "justa" nos dice mucho más sobre la expectativa a largo plazo para este apostador. Posiblemente, dos tercios de la rentabilidad real de nuestro apostador sobre 1214 apuestas que presentamos en este artículo fueron producto de la suerte. A largo plazo, se puede prever que tengan una regresión al 2,19 %.

Conclusión

Sé que de todas formas habrá apostadores con resultados positivos que no superaron la línea de cierre y que dirán: "¿mis resultados no prueban sencillamente que la hipótesis del valor de la línea de cierre eficiente no es válida a los fines de calcular la ganancia esperada?” Sí, podrían hacerlo, pero hay dos puntos que se deben tener en cuenta.

En primer lugar, si un apostador supera la línea de cierre de la forma en que lo hizo nuestro apostador en este artículo, tenemos que explicarlo. La suerte por sí sola no puede hacerlo, tal como lo comprobaron los números. La respuesta obvia es que son expertos y el corredor de apuestas lo sabe.

Por lo tanto, si un apostador con rentabilidad a largo plazo puede mover las líneas, ¿por qué otro no podría hacerlo? A menos que ese apostador pueda ofrecer explicaciones razonables y comprobables de porqué no, la posibilidad debe seguir siendo que simplemente tuvo suerte. Recuerde: es posible que tenga un historial de apuestas de 1 en un millón, pero si es el mejor en un millón de apostadores localizables, ¿qué significa eso en realidad?

Siempre y cuando la hipótesis del valor de la línea de cierre sea correcta (es posible que no lo sea en su totalidad, pero eso lo dejamos para otra ocasión), proporciona un indicador mucho más confiable en cuanto a la habilidad del apostador que un mero historial de apuestas.

En segundo lugar, con esta información la línea de cierre actúa como un indicador que permite que el apostador mida rápidamente el rendimiento esperado. Dado que incluso las desviaciones leves de la expectativa son muy improbables en las muestras con apenas 50 apuestas, el apostador podrá identificar rápidamente si el mercado piensa que perdió su ventaja. Eso es algo absolutamente imposible con el análisis de ganancias y pérdidas solamente. En palabras de nuestro apostador: "puedo utilizar el VLC como detector de precipicios; de esa forma, puedo frenar o cambiar de dirección para no caerme".

Hasta que los corredores de apuestas nos muestren la información de ganancias y pérdidas en comparación con el valor de la línea de cierre, nunca sabremos con seguridad cuál es la verdadera confiabilidad de un indicador de VLC. Gran parte del análisis de datos que realice sobre este tema y que se publicó en los Recursos de apuestas de Pinnacle en estos años sugiere que si no es perfecto, sin dudas es muy bueno.

Después de todo, Marco Blume nos dijo que los expertos mueven las líneas. ¿Quién soy yo para discutirlo? Por lo tanto, si es lo suficientemente atento como para llevar un historial de sus probabilidades de apuestas, registre también los precios de cierre y podrá determinar rápidamente si su corredor de apuestas y el mercado piensan que es un ganador.

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