Explotación del mito de la «mano caliente» en el mercado de apuestas de fútbol

¿En qué falla la hipótesis del mercado eficiente?

Medición del «calor» de los equipos de fútbol

Aplicación del mito de la «mano caliente» al mercado de apuestas de fútbol

Explotación del mito de la «mano caliente» en el mercado de apuestas de fútbol

Frecuentemente famoso por aplicarse a los tiros libres en el baloncesto, el mito de la «mano caliente» no es un concepto nuevo en el ámbito de los deportes. No obstante, se puede aplicar a diversos deportes y usarse como parte de una estrategia de apuestas. ¿Cómo funciona el mito de la «mano caliente» en las apuestas de fútbol? Sigue leyendo para averiguarlo.

En muchos de mis anteriores artículos para Pinnacle, y en la mayor parte de los argumentos que expongo en mi libro Squares and Sharps, Suckers and Sharks: The Science, Psychology and Philosophy of Gambling, consideraba que las apuestas deportivas eran prácticamente un misterio.

Sostenía que los precios, al menos en los mercados más líquidos (en los que más se apuesta) como la cuotas de partidos de la Premier League, reflejan, en términos generales, las probabilidades «reales» de sus resultados conexos. Por decirlo de otro modo, las cuotas de apuestas son productivas y reflejan toda la información disponible para el público que hay que conocer sobre dos equipos de fútbol. Una vez que la casa de apuestas saque tajada del movimiento, será difícil que los apostantes encuentren esperanza de beneficio alguna, sea cual sea su opción.

Es verdad que se producirán errores en apuestas individuales pero, si lo que se considera es un gran número de partidos, dado que las noticias sobre los equipos de fútbol llegan al mercado de forma aleatoria, los resultados de las apuestas para los apostantes también vendrán motivados por el azar. Como la buena y la mala suerte se anulan a largo plazo, lo que suele quedar es el beneficio para la casa de apuestas y las pérdidas para la mayoría de clientes. 

¿En qué falla la hipótesis del mercado eficiente?

En las últimas décadas, la hipótesis del mercado eficiente ha caído, en cierta medida, en desgracia. Muchos afirman ahora que los seres humanos no se comportan de un modo que conduzca a tal eficacia de precios, debido a la manifestación de errores sistemáticos (no aleatorios) o sesgos que dan como resultado mercados que no son plenamente racionales, incluido el de las apuestas.

Una de las razones más mencionadas para ello es nuestra incapacidad para valorar adecuadamente las probabilidades grandes y pequeñas. En concreto, se observa que la gente sobrestima o subestima sistemáticamente la probabilidad de que sucedan eventos poco probables o probables y, al hacerlo, apuesta demasiado dinero o demasiado poco en improbables o favoritos. Ese sesgo, que surge del efecto de la posibilidad o la certeza, se conoce, de forma poco sorprendente, como el sesgo favorito- improbable. Se trata de un sesgo que ha penetrado en numerosos mercados de apuestas deportivas durante décadas.

El mito de la «mano caliente»

El error de cálculo de las probabilidades no es la única forma en la que la gente puede manifestar un sesgo en un mercado de apuestas. Otro modo en el que quizás la gente muestre un sesgo sistemático es a través del mito de la «mano caliente», también conocido como la falacia inversa del jugador.

A pesar de ello, sería posible obtener un beneficio al apostar por los equipos que están relativamente «más fríos» con los márgenes aplicados por Pinnacle.

El error surge inicialmente debido a que se subestima el grado en que se manifiesta el azar en una racha o patrón repetitivo. En cambio, se prefiere dar una explicación causal a tales rachas para prolongar la longevidad de la racha.

El mito de la «mano caliente» lo describió por primera vez Amos Tversky y sus colegas en su artículo de 1985 The Hot Hand in Basketball, en el que mostraban que la percepción de una persona de las rachas «calientes» se atribuía a una idea equivocada del azar. Al expresar tal falacia, se ignoraba la influencia de la regresión a la media (la tendencia de una variable a acercarse al promedio en una medición posterior a una medición anterior extrema). 

Este principio no nos indica que las cosas deban volver a la media (la falsa ley de los promedios), sino solo que tienen tendencia a hacerlo (la ley de los grandes números). A la buena suerte suelen seguirle unos resultados que son proporcionalmente menos afortunados. Lo mismo ocurre también para la mala suerte. «Lo que está “caliente” tiene tendencia a enfriarse» se sustituye por «lo que está “caliente” probablemente siga estando caliente durante más tiempo».

¿Cómo podría influir el mito de la «mano caliente» en el mercado de apuestas de fútbol?

Podría decirse que cuando un equipo entra en racha ganadora los apostantes lo notan. Esto se traducirá en apuestas de más dinero por ese equipo en su próximo partido, reduciendo sus cuotas más de lo que sucedería de no tener dicha racha ganadora.

Por supuesto, parte de la razón de que un equipo tenga una racha ganadora puede ser una causa tangible, como por ejemplo el factor de ánimo que inspiran las victorias previas. No obstante, es algo que puede sobrestimarse si los apostantes ignoran la influencia de la suerte y caen en el mito de la «mano caliente». Allí donde domina el azar, puede esperarse que las secuencias vuelvan a la media con mayor rapidez.

Si nos basamos en un equipo en racha ganadora, esto implicaría que un equipo tiene más probabilidades de empezar a perder de nuevo de las que los apostantes en realidad creen, lo que significa que sus cuotas de apuestas serán inferiores a lo justo. Por el contrario, los equipos que no están en racha, los ignorados, por los que se apuesta menos y los que son, por tanto, excesivamente caros, tienen más probabilidades de comenzar a ganar de nuevo y ofrecen así la posibilidad de un valor esperado positivo.

Medición del «calor» de los equipos de fútbol

Para probar dicha hipótesis necesitamos alguna forma de medir lo «calientes» o «fríos» que están los equipos. Una forma consiste en utilizar las cuotas de apuestas. Para garantizar que las cuotas que usamos en esta medición sean lo más justas posible, hay que retirar primero el margen de la casa de apuestas. He descrito anteriormente con cierto detalle diversos métodos de hacerlo (en este artículo he usado una metodología de función logarítmica). 

Parece darse el hecho de que existe un mercado de apuestas de partidos de fútbol improductivo que surge debido al mito de la «mano caliente».

Se puede medir el «calor» de una manera adaptada al riesgo y que tenga en cuenta la duración de las cuotas dando a un equipo que gane una puntuación de 1 - 1 en cuotas, mientras que a un equipo que pierda (o a ambos en caso de empate) una puntuación de -1 en cuotas.

Luego se suman las puntuaciones de partidos consecutivos para el mismo equipo para obtener una puntuación general. Si las cuotas «justas» usadas en el cálculo son exactas, las expectativas del mercado a largo plazo es que los equipos tengan una puntuación de cero. En lo que respecta a las apuestas, equivaldría a cubrir los gastos. Por consiguiente, los equipos en racha ganadora mostrarán puntuaciones positivas a corto plazo, mientras que los que tengan rachas perdedoras mostrarán puntuaciones negativas.

Veamos por ejemplo los primeros seis partidos del Liverpool de la temporada 2016/17. La siguiente tabla muestra las cuotas de cierre de Pinnacle, sus cuotas «justas» asumidas con el margen retirado, el resultado del partido, su puntuación para dicho partido y su puntuación general sumando las puntuaciones de los partidos anteriores consecutivos. 

Medición del «calor» de los equipos de fútbol

Equipo

Rival

Fecha

Cuota de cierre

Cuotas justas

Resultado

Puntuación

Puntuación general

Liverpool

Arsenal

14/08/16

2,68

2,73

Ganado

0,634

0,634

Liverpool

Burnley

20/08/16

1,51

1,52

Perdido

-0,656

-0,022

Liverpool

Tottenham

27/08/16

2,85

2,91

Empate

-0,344

-0,366

Liverpool

Leicester

10/09/16

1,68

1,70

Ganado

0,412

0,046

Liverpool

Chelsea

16/09/16

3,52

3,60

Ganado

0,722

0,768

Liverpool

Hull

24/09/16

1,25

1,26

Ganado

0,206

0,975

Tras seis partidos, el Liverpool estaba más «caliente» de lo que el mercado esperaba que estuviera. En su séptimo partido, el Liverpool jugó fuera de casa contra el Swansea, que tenía una puntuación previa «más fría», de -0,468, a partir de sus primeros seis partidos. 

Al restar la puntuación del Swansea de la del Liverpool obtenemos una puntuación del partido de +1,442, lo que ofrece la medición de qué grado de «calor» tenía el Liverpool respecto al Swansea. En cambio, podríamos describir ese partido con una puntuación de -1,442, una medición de igualdad y oposición en cuanto al «calor» del Swansea en comparación con el Liverpool. De esta forma, cada partido se puede describir con una par de puntuaciones numéricamente opuestos. 

Si nuestra hipótesis del mito de la «mano caliente» es correcta, apostar por equipos que estén relativamente «más fríos» (con puntuaciones negativas) resultará ser más rentable (o por lo menos no tan poco rentable) que apostar por equipos que estén relativamente «más calientes» (con puntuaciones positivas). Por tanto, en este ejemplo nos plantearíamos apostar por el Swansea, con 1,442 puntos menos que el Liverpool en términos relativos. Si hubiéramos hecho eso, habríamos perdido, ya que el Liverpool ganó por 2 a 1. Pero un ejemplo único no nos dice nada estadísticamente. Veamos si un conjunto de datos mayor prueba nuestra hipótesis.

Prueba de la hipótesis de la «mano caliente»

Para probar nuestra hipótesis de la «mano caliente», he analizado en retrospectiva las últimas cinco temporadas de datos de cuotas de apuestas de partidos de fútbol (de 2012/13 a 2016/17) en nueve divisiones europeas (los mercados supuestamente más líquidos de todos los de apuestas de fútbol): la Premier League inglesa, la Championship, la League 1 y la League 2, la Premiership escocesa, la Bundesliga alemana, La Liga española, la Serie A italiana y la Ligue 1 francesa, con un total de 18 550 partidos y 37 100 puntuaciones.

Si nos basamos en un equipo en racha ganadora, esto implicaría que un equipo tiene más probabilidades de empezar a perder de nuevo de las que los apostantes en realidad creen, lo que significa que sus cuotas de apuestas serán inferiores a lo justo.

Refinando un poco más mi metodología he tenido en cuenta solo los seis partidos más recientes jugados por cada equipo para calcular la puntuación total acumulada de un equipo y la puntuación de supremacía relativa frente a su oponente. Esta elección ha sido puramente arbitraria.

Podía haber elegido más o menos, pero los seis partidos más recientes son los que se suelen usar en otros sistemas de calificación de partidos que tienen en cuenta la forma reciente como factor digno de análisis. En consecuencia, no hay puntuaciones de partido para los seis primeros partidos de cada temporada, lo que deja un total de 15 820 partidos y 31 640 puntuaciones.

Apostar por los 31 640 equipos en casa y fuera con mis cuotas «justas» calculadas y riesgo ajustado (1/cuotas) arrojó un 100,35 % de resultado total, que es casi la cobertura de gastos esperada. Si dividimos estos equipos entre las puntuaciones exclusivamente negativas («más fríos») y positivas («más calientes»), los resultados son de 101,84 % y 98,99 % respectivamente.

Esto puede no parecer una diferencia significativa pero estadísticamente tiene su importancia (p-valor = 0,02, 2-muestra, 1-cola t-prueba). La serie de apuestas en las cinco temporadas por los equipos «más fríos» comparada con la de los equipos «más calientes», tal como se muestra en el siguiente cuadro, también es reveladora. 

In-article-hothand1.jpg

Las puntuaciones de los 31 640 partidos están en el rango de ±5,89. Las he agrupado según su nivel de «calor» en 12 categorías que contienen, a grandes rasgos, números similares. Esto se muestra en el siguiente histograma. Hay una relación razonablemente fuerte entre «calor» y ganancias. Cuanto «más frío» está un equipo con respecto a su oponente, más ganancias se obtienen a partir de cuotas de apuesta justas.

In-article-hothand2.jpg

También he redibujado la serie temporal de apuestas incluyendo solo las puntuaciones de ±1,50 (10 574 o el 33 % de la muestra total). Las ganancias para esas puntuaciones que son «las más frías» y «las más calientes» ascienden al 104,83 % y al 97,36 % respectivamente. La diferencia es más importante estadísticamente (p-valor = -0,001)

In-article-hothand3.jpg

Como cabe esperar, las casas de apuestas no suelen permitir a sus clientes apostar a precios razonables, y aunque la comparación de cuotas se puede usar para encontrar precios que se acerquen, y en ocasiones incluso superen al precio razonable, la mayoría de casas de apuestas también suelen impedir que los clientes se aprovechen constantemente de eso. A pesar de ello, sería posible obtener un beneficio al apostar por los equipos que están relativamente «más fríos» con los márgenes aplicados por Pinnacle, como se puede ver en la tabla siguiente. Y, por supuesto, Pinnacle no te prohibirá hacerlo.

Prueba de la hipótesis de la «mano caliente»

 -

Cuotas justas

Las mejores cuotas del mercado

Cuotas de cierre de Pinnacle

«Frío»

 -

Todas las puntuaciones negativas

101,84 %

102,48 %

99,78 %

Puntuaciones < -1,5

104,83 %

105,69 %

102,71 %

«Caliente»

 -

 -

 -

Todas las puntuaciones positivas

98,99 %

99,28 %

97,11 %

Puntuaciones > -1,5

97,36 %

97,49 %

95,52 %

Más allá del mito de la «mano caliente»

Aunque la correlación nunca implica causalidad (se nos da muy bien creer en que los patrones aleatorios tienen significado, especialmente cuando buscamos formas de ganar dinero), parece haber base razonable para la existencia de un mercado de apuestas de fútbol improductivo que surge a partir del mito de la «mano caliente». 

Los apostantes, por lo que parece, apuestan más por equipos que están en racha ganadora. Como consecuencia, los equipos que están relativamente «más fríos» pueden ofrecer valor para quienes deseen ir contra corriente. Naturalmente, esta interpretación no debe verse como una forma garantizada de ganar dinero, sino más bien como un ejemplo de cómo entender la psicología de las apuestas, y los sesgos sistemáticos que surgen de ella pueden usarse para identificar una ventaja.

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