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nov 1, 2018
nov 1, 2018

El efecto del sesgo retrospectivo en las apuestas deportivas

¿Por qué los apostadores deben ser conscientes del sesgo retrospectivo?

Sesgos cognitivos: ¿Una maldición o una bendición?

La ilusión de la retrospectiva

El efecto del sesgo retrospectivo en las apuestas deportivas

La investigación en neuroeconomía, la ciencia que busca explicar la toma de decisiones humana, ha demostrado que la experiencia de ganar dinero se procesa en el cerebro de la misma manera que las drogas sintéticas, mientras que las pérdidas financieras se manipulan como si fueran peligros mortales. Entonces, ¿qué pueden hacer los apostadores para aumentar sus posibilidades de supervivencia rentable mientras caminan en la cuerda floja entre la euforia y el desastre?

La clave para lograr la rentabilidad a largo plazo en las apuestas deportivas es combinar una estrategia de apuesta con un valor esperado positivo y la ejecución coherente. Parece sencillo, pero a menudo nos vemos en problemas.

Sesgos cognitivos: ¿Una maldición o una bendición?

En 1972, Amos Tversky y Daniel Kahneman revelaron un descubrimiento merecedor de premio Nobel: la noción de sesgos cognitivos, patrones sistémicos de desviación de la racionalidad en el juicio. El estudio en este campo, sobre el juicio y la toma de decisiones, se aplica obviamente a las apuestas y mucho se puede obtener a partir de las investigaciones sobre el funcionamiento de la mente.

Los psicólogos documentaron un sinfín de conceptos erróneos que podemos crear. Por ejemplo, sobrestimamos las alturas al mirar hacia abajo, lo cual nos hace ser especialmente cuidadosos de caernos.

Lamentablemente, estos atajos mentales, también conocidos como heurísticos, son todo menos una protección cuando la objetividad es esencial, como ocurre en el caso de las apuestas.

Desde el ruido mental y la influencia social hasta la motivación emocional y las falacias en el procesamiento de información, la toma de decisiones en las apuestas deportivas resultará invariablemente afectada por los sesgos cognitivos. Son simples de computar para el cerebro, pero tienden a introducir errores graves y sistemáticos.

Si confiamos en el renombrado científico alemán Georg Christoph Lichtenber al decir que “Cuando conocemos nuestras debilidades, estas dejan de hacernos daño”, hay un destello de esperanza en el horizonte.

Un tipo de sesgo cognitivo es el sesgo retrospectivo, también conocido prejuicio de retrospectiva o determinismo progresivo que sucede después de que ocurrió un hecho. El profesor de Psicología Thomas Gilovich fue el primero en investigar el sesgo cognitivo en las situaciones de juego. 

En un experimento que intentó determinar por qué los apostadores deportivos estadounidenses se aferraban a perder estrategias de apuestas, él observó de qué modo las interpretaciones que un apostador tenía de sus propios éxitos y fracasos influían en su conducta de apuesta posterior.

En el primer experimento, descubrió que después de que los partidos de fútbol se habían definido al azar, por ejemplo, por una mala decisión del árbitro que tuvo una importante repercusión en el resultado, ni los ganadores ni les perdedores hubieran cambiado sus apuestas.

Los perdedores justificaban la derrota al aprovechar la casualidad, mientras que los ganadores la descartaban como irrelevante, ya que para ellos lo que importaba era el resultado. Gilovich, por lo tanto, concluyó que los apostadores tendían a considerar el éxito al valor nominal, pero analizaban cuidadosamente el fracaso.

En el segundo experimento, intentó determinar hasta qué punto la suerte en el pasado puede influir en la conducta de apuesta en el futuro, al recordar a los participantes una instancia de suerte crucial en un partido reciente en el cual habían apostado. Lo que descubrió fue que esto tendía a restablecer la confianza de los perdedores en sus equipos sin que disminuyera la confianza de los ganadores en los suyos.

En su experimento final, Gilovich descubrió que la magnitud de las apuestas posteriores que realizaban los perdedores en situación de suerte (quienes atribuían el resultado a esta situación) así como los ganadores en situación de suerte o "habilidad" era significativamente mayor que la primera apuesta.*

En resumen, la tendencia a aceptar el éxito al valor nominal y traducir las derrotas en “casi triunfos” puede generar un exceso de confianza en las propias habilidades de apuesta de una persona y disminuir las posibilidades de éxito futuro. Los apostadores, al igual que muchas personas en otras circunstancias, no quieren admitir que pueden estar equivocados.

¿Por qué los apostadores deben ser conscientes del sesgo retrospectivo?

¿Podemos superar el sesgo retrospectivo? La respuesta breve según Jeff Ma, un miembro del equipo de blackjack del MIT que hizo una fortuna al apostar en casinos de todo el mundo en la década de 1990 es que quizás no podamos. Como seres humanos, somos susceptibles a los sesgos cognitivos. 

Sin embargo, si confiamos en el renombrado científico alemán Georg Christoph Lichtenber al decir que “Cuando conocemos nuestras debilidades, estas dejan de hacernos daño”, hay un destello de esperanza en el horizonte.

La próxima vez que se descubra reflexionando sobre que “casi ganó”, probablemente sea porque tiene puestas las gafas de la retrospección. En lugar de maldecir su suerte, haga una pausa y pregúntese: ¿Qué es más importante? ¿Estar en lo cierto o ser rentable? Los resultados pueden sorprenderlo.

*Para obtener más información acerca del experimento de Gilovich, no dude en consultar las páginas 127 y 128 del libro The Psychodynamics and Psychology of Gambling de Mikal Aasved.

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